La cirugía de retina es un procedimiento que se realiza para reparar problemas en la retina, que es la capa interna del ojo encargada de captar la luz y enviar las imágenes al cerebro. Cuando la retina se daña o se desprende, puede causar visión borrosa, manchas, destellos o incluso pérdida de la visión. La cirugía busca recuperar o preservar la visión y evitar que el problema empeore. Es un procedimiento delicado, pero con alta tasa de éxito cuando se realiza a tiempo.
La cirugía se hace bajo anestesia local o general, según el caso. Existen varios tipos de cirugía de retina, pero los más comunes son: Vitrectomía: Se extrae el gel vítreo del interior del ojo para reparar la retina y, si es necesario, se coloca gas o aceite de silicona para mantenerla en su lugar. Cerclaje Escleral: Se coloca una pequeña banda alrededor del ojo para ayudar a que la retina se mantenga adherida. Láser o crioterapia: Se usan para sellar desgarros o pequeños desprendimientos.
Ayuda a recuperar parte de la visión si se actúa a tiempo.
Mejora la calidad de vida al preservar la capacidad visual.
Permite corregir desgarros, agujeros o sangrados en la retina.
R/ No, se hace con anestesia y no duele durante el procedimiento.
R/ Generalmente entre 1 y 2 horas, dependiendo del caso.
R/ Se puede recuperar parte o toda la visión si se actúa a tiempo, aunque depende del daño previo.
R/ Puede tardar varias semanas o meses, según la gravedad y el tipo de cirugía.
R/ En algunos casos sí, por eso es clave seguir los controles médicos.
R/ Sí, es un procedimiento seguro en manos de un especialista, aunque como toda cirugía, tiene riesgos que se explican antes.