La cirugía de córnea se realiza para reparar o reemplazar la córnea, que es la capa transparente en la parte frontal del ojo y que permite el paso de la luz. Cuando la córnea se daña, se vuelve opaca o cambia de forma, puede afectar la visión y causar molestias. Esta cirugía ayuda a mejorar la visión, reducir el dolor ocular y recuperar la salud del ojo. Es una operación que puede cambiar significativamente la calidad de vida de quien la necesita.
Trasplante de córnea completo (queratoplastia penetrante): Se reemplaza toda la córnea dañada por una nueva y sana. Trasplante parcial (DALK o DMEK): Solo se reemplazan las capas afectadas de la córnea, conservando el resto. Cross-linking: Se refuerza la córnea en casos de queratocono para evitar que siga deformándose. Anillos intracorneales: Se colocan pequeños anillos para dar mejor forma a la córnea y mejorar la visión.
Mejora la calidad y nitidez de la visión.
Puede evitar la progresión de problemas que afecten la visión.
Mejora la apariencia del ojo cuando la córnea está dañada o irregular.
R/ No, se hace con anestesia local y no se siente dolor.
R/ Entre 30 minutos y 1 hora, según el tipo de procedimiento.
R/ Sí, la mayoría de los pacientes mejora notablemente su visión, aunque puede requerir gafas o lentes de contacto en algunos casos.
R/ Depende del tipo de cirugía: desde algunas semanas hasta varios meses.
R/ Sí, aunque se requiere seguimiento a largo plazo para asegurar que todo evolucione bien.
R/ Sí, con los cuidados adecuados, se puede retomar la rutina poco a poco.